Quién fuera niño otra vez para creer de nuevo en dragones y fantasear con grandes aventuras.
Por suerte, los dragones existen, y yo tengo uno en mi terraza. Y también, a veces, vivo pequeñas aventuras. Aunque ya no sea tan niño.
de corredores, me va quedando más claro aún el motivo. No sé si será ésta la fórmula o el resultado, pero me encanta de esta prueba lo siguiente: buen ambiente, animación del público, el pueblo en fiestas, carreras para los más pequeños, sorteos, premios muy repartidos, un circuito exigente pero muy bonito...