Al principio de la preparación, en mi 'camino a Zahara', decía que no sabía lo que saldría de la misma. Que lo único que sabía es que me encantaría estar en el pistoletazo de salida de la prueba, disfrutando en todo momento del camino y de la preparación. Y si no lo conseguía, pues no pasa nada. Pero si no lo consigo, sí que pasa algo, claro.
Por desgracia, al final, una lesión me va a impedir disputar por completo la prueba. Así que habrá que hacer un cambio de planes. Por 'suerte', si eso se puede considerar suerte, sólo me perderé el último tramo, la media maratón. Mi tibial posterior ha decidido retirarse. La situación ha sido un poco rara. A finales de agosto tenía molestias en mi tobillo derecho, pero le he sometido a todo tipo de mimos y cuidados, e iba respondiendo perfectamente, sin dolor ni molestias. Pero a diez días del Titán, las cosas han cambiado. Sin motivo aparente (ni sobrecarga, ni torcedura, ni nada similar). Simplemente me ha dicho basta. Y justo a siete días, me lo ha vuelto a confirmar.
Ya no tengo margen de maniobra para recuperarlo, y la única opción posible de completar la prueba es reposar ese pie toda la semana y, haciendo caso omiso a las señales que me envía, disputar la prueba completa. Pero esa opción ni la planteo. No correré, y menos aún esa distancia, 21 km plagados de cuestas.
Así que se presenta un cambio de planes. Este sábado estaré en el agua del embalse de Zahara, dispuesto a nadar los 2.000 metros que corresponden. Una vez salga del agua, cogeré mi bici y subiré al puerto de las palomas. Pero con otro objetivo, disfrutar del paisaje y de las vistas. Una ruta de 90 km tras una sesión de natación, y nada más.
Posiblemente meta en el bolsillo del maillot la cámara de fotos. Procuraré parar en todo mirador que encuentre para mirar al horizonte. Animaré al resto de competidores. Y les miraré con envidia.
He de reconocer que voy sin muchas ganas. Ayer, al decidir el cambio de planes, se me esfumaron de repente, mientras iba en bici, sobre el kilómetro 20... y me di la vuelta para casa.
lunes, 26 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Queridos fisios
Sirva esta ‘huella’ como carta de reconocimiento a mis fisios. Seguramente, si no fuera por ellos, no seguiría dándole a la zapatilla. Sobre todo si hubiera seguido los ‘sabios consejos’ de algún matasanos, del tipo: “¿Le duele aquí? ¿Cuando corre?... Pues no corra”. Pero éste es ya otro tema.
Tengo la suerte de tener no sólo uno, sino hasta tres fisios, que me cuidan y aconsejan. Y también, todo hay que decirlo, escuchan mis cuitas. Porque hay que decir que a veces somos (soy ) un poco pesados con las lesiones y dolores extraños. Dos de ellos, de mucha confianza, un poco más lejos, pero que aún a distancia me hacen un seguimiento particularizado ;-) La otra, más cerca, y a la que procuro visitar al menos una vez al mes.
Con el tiempo he ido descubriendo que, al menos para mí, esa frecuencia de visitas al fisio es fundamental para mantener a raya las molestias. Un buen masaje de descarga, con los retoques justos en los lugares más cargados en cada momento, una vez cada 30 días aproximadamente, me viene de maravilla.
Como en todo, los principios no son fáciles. Hay que ir probando, con varios fisios, en varias sesiones, hasta que se da con el adecuado. Y es que no debe ser fácil. Si ya me cuesta identificar las ‘señales’ que mi propio cuerpo me manda, no quiero ni pensar lo que debe ser hacer por entender el cuerpo de otro. A veces hay gente que me pregunta sobre el fisio al que voy, si es bueno o no. Para mi gusto sí, porque ya nos conocemos y la cosa funciona. Pero puede que para otra persona no sea el más adecuado. Como casi todo, esto también es cuestión de prueba y error.
En la no-preparación que estoy siguiendo, y en parte (creo) por haber dejado un mes por medio sin la visita de rigor, en las últimas semanas he tenido que acudir a que mi tibial posterior sufriera los rigores de sus manos en varias ocasiones. Y estoy seguro, casi al 100%, que gran parte del éxito de la mejoría, se debe a que el binomio fisio-paciente funciona bien (algo de mérito debo tener yo también, ¿no).
Por otro lado, y como viene siendo habitual, aquí queda el reflejo de las dos últimas semanas del ‘camino a Zahara’. La vuelta a la rutina tras la ‘Concentración veraniega’, y también las molestias del tibial, han hecho que el volumen se reduzca un poco. Quedan tres semanas y ya hay que ir pensando en dejar todo a punto.
L- De vuelta a la piscina, y en compañía. 300 + 800 + 800 con palas
M- Visita a mi ‘querido fisio’. Casi no me muevo, pero salgo agotado
X- Otro día de piscina. 300+400+500+400+300. Los 400 con palas
J- 1h15’ en la bici, con piñón fijo. Incluye 5x1500m en subida. No es un puerto, pero es lo que hay a mano
V- Descanso
S- 56’ de carrera. Parece que el tibial responde, le ha sentado bien la sesión del martes
D- Descanso... ¿o tener una boda la noche del sábado cuenta...?
L- Más descanso (o falta de tiempo, según se mire)
M- 57’ de carrera. Mucho calor y por lo tanto pulso muy alto
X- Descanso
J- Un poco de trabajo con gomas, que tanto ‘descansar’ no es bueno
V-1h18’ de carrera, incluyendo 4x10’ más fuertes. Y por la tarde a la piscina: 1000m +100+200+300+300+200+100. Para resarcirme de tanto ‘descanso’
S- 32’ de carrera. Mi tibial identifica claramente que hay zapatillas que no le gustan. Habrá que hacerle caso
D- 42km de bicicleta (distancia mítica donde las haya), buscando terreno con cuestas
Tengo la suerte de tener no sólo uno, sino hasta tres fisios, que me cuidan y aconsejan. Y también, todo hay que decirlo, escuchan mis cuitas. Porque hay que decir que a veces somos (soy ) un poco pesados con las lesiones y dolores extraños. Dos de ellos, de mucha confianza, un poco más lejos, pero que aún a distancia me hacen un seguimiento particularizado ;-) La otra, más cerca, y a la que procuro visitar al menos una vez al mes.
Con el tiempo he ido descubriendo que, al menos para mí, esa frecuencia de visitas al fisio es fundamental para mantener a raya las molestias. Un buen masaje de descarga, con los retoques justos en los lugares más cargados en cada momento, una vez cada 30 días aproximadamente, me viene de maravilla.
Como en todo, los principios no son fáciles. Hay que ir probando, con varios fisios, en varias sesiones, hasta que se da con el adecuado. Y es que no debe ser fácil. Si ya me cuesta identificar las ‘señales’ que mi propio cuerpo me manda, no quiero ni pensar lo que debe ser hacer por entender el cuerpo de otro. A veces hay gente que me pregunta sobre el fisio al que voy, si es bueno o no. Para mi gusto sí, porque ya nos conocemos y la cosa funciona. Pero puede que para otra persona no sea el más adecuado. Como casi todo, esto también es cuestión de prueba y error.
En la no-preparación que estoy siguiendo, y en parte (creo) por haber dejado un mes por medio sin la visita de rigor, en las últimas semanas he tenido que acudir a que mi tibial posterior sufriera los rigores de sus manos en varias ocasiones. Y estoy seguro, casi al 100%, que gran parte del éxito de la mejoría, se debe a que el binomio fisio-paciente funciona bien (algo de mérito debo tener yo también, ¿no).
Por otro lado, y como viene siendo habitual, aquí queda el reflejo de las dos últimas semanas del ‘camino a Zahara’. La vuelta a la rutina tras la ‘Concentración veraniega’, y también las molestias del tibial, han hecho que el volumen se reduzca un poco. Quedan tres semanas y ya hay que ir pensando en dejar todo a punto.
L- De vuelta a la piscina, y en compañía. 300 + 800 + 800 con palas
M- Visita a mi ‘querido fisio’. Casi no me muevo, pero salgo agotado
X- Otro día de piscina. 300+400+500+400+300. Los 400 con palas
J- 1h15’ en la bici, con piñón fijo. Incluye 5x1500m en subida. No es un puerto, pero es lo que hay a mano
V- Descanso
S- 56’ de carrera. Parece que el tibial responde, le ha sentado bien la sesión del martes
D- Descanso... ¿o tener una boda la noche del sábado cuenta...?
L- Más descanso (o falta de tiempo, según se mire)
M- 57’ de carrera. Mucho calor y por lo tanto pulso muy alto
X- Descanso
J- Un poco de trabajo con gomas, que tanto ‘descansar’ no es bueno
V-1h18’ de carrera, incluyendo 4x10’ más fuertes. Y por la tarde a la piscina: 1000m +100+200+300+300+200+100. Para resarcirme de tanto ‘descanso’
S- 32’ de carrera. Mi tibial identifica claramente que hay zapatillas que no le gustan. Habrá que hacerle caso
D- 42km de bicicleta (distancia mítica donde las haya), buscando terreno con cuestas
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