martes, 17 de septiembre de 2013

Una temporada en blanco

Si no me equivoco fue allá por el mes de octubre de 2012 cuando me puse por última vez un dorsal, en los 10 k del distrito de Tetuán. Luego, por noviembre, otra pequeña lesión más me mantuvo apartado de la carrera a pie, que me hizo parar hasta el inicio de 2013. En ese momento decidir poner un punto y seguido, y no federarme en triatlón hasta que no estuviera bien recuperado, para evitar envalentonarme.

Poco a poco volví a recuperar sensaciones y ganas, y por el mes de mayo decidí que era el momento de la vuelta. Primeros pasos: la prueba de esfuerzo, federarme, buscar alguna prueba en la que re-debutar una vez más y… de nuevo otra lesión corriendo. Otra vez mi tibial posterior dando guerra.

Prometo que en esta ocasión no hubo sobrecargas, ni excesos, ni nada por el estilo. Simplemente volvieron los dolores, sin más. Hasta he querido pensar que simplemente se trata de un gafe que tengo. Tras este nuevo 'batacazo' volví al médico. Resonancia mediante se ha dictado sentencia. No tengo nada malo en el tendón, y sólo se aprecia una leve inflamación del tejido que lo rodea. Nada más. Sin rehabilitación, sin tratamiento, sin solución ¿? Sólo descanso, vuelta a la rutina con calma, y si vuelve el dolor acudir a algún podólogo a que me haga (otras) plantillas. Esa fue la receta.

La he cumplido en parte, y sólo pretendo saltarme a partir de la parte donde pone lo de que vuelva el dolor. Mientras la he aderezado con un poco de mi cosecha: descanso, unas buenas vacaciones, y vuelta a la rutina con calma. Más algunos cambios que ya iré viendo si surten algún efecto.

Con todo ello ha pasado prácticamente una temporada en blanco, hasta el pasado sábado donde he participado por primera vez en la Melonera. Inicio de la 'temporada' carreril en Madrid. Otros 10 k. Y de nuevo la vuelta de esas sensaciones que he echado tanto de menos: los 'nervios' antes de la carrera, los ánimos durante la carrera y en la meta (de las sensaciones que más me gustan, sobre todo si vienen de mis animadores particulares), los días siguientes disfrutando de las patas cargadas con una sonrisa en la boca…

A partir de ahora… ya veremos. Pero espero poder seguir contándolo por aquí. Esa sería una muy buena señal.