miércoles, 26 de marzo de 2008

El armario

En casa tengo un armario donde guardo las cosas que utilizo para correr. Las zapatillas, los pantalones, las camisetas, los calcetines, el reloj… Ayer por la tarde me dediqué a ordenarlo. Saqué todo y fui doblando prenda por prenda, una tras otra. La ropa de invierno por un lado, la de verano por el otro, las zapatillas en su caja. Y para acabar, coloqué todo en el estante más alto del armario, al fondo del todo. Y ahí se quedará una temporada. Quizás algún día, por aquello de que no se me olvide, me calzaré las zapatillas y saldré a echarme una carrerilla por el parque. Pero de momento me tomo un tiempo de descanso.
Como todo está bien colocado en el estante, ahora resulta que me sobra algo de espacio. Por suerte ya sé cómo llenarlo (el espacio del armario y el hueco de no salir a correr...). El lunes, aprovechando que el convenio de la construcción nos daba el día libre (está bien eso de adoptar los convenios que nos “convienen”), me fui a comprar una bici de montaña. En León tengo una… bueno, tengo La Bici, con mayúsculas. La de vueltas y vueltas que he dado con ella por La Candamia, y por el pueblo. Con calor, frío, agua, barro… desde el olímpico año del 92. Así que como este 2008 también es olímpico, me he comprado una nueva. De aluminio, más ligera, de componentes más sencillos que aquélla, más modesta, y por lo que ha avanzado la mecánica en todos estos años, más fiable (al menos eso espero).
Y aprovechando la situación, también le he comprado unos pedales automáticos, con sus correspondientes zapatillas, que aún me tienen que llegar. La de tiempo que estuve pensando en comprarme unos para la otra bici sin terminar de decidirme. Y la de dolores de cabeza que seguramente levanté a algunos con mi indecisión. En cuanto los tenga prometo hacer una foto y colgarla aquí.
(El mismo lunes la estrené… en toda regla. Fui desde casa hasta el monte de El Pardo, todo por caminos, sendas y carril bici. El estreno, como mandan los cánones, incluyó pinchazo y visita al suelo. Eso me pasa por apearme de la bici en medio de una cuesta empinada por el lado contrario al que debería… jejeje)

3 comentarios:

esthercita dijo...

Otra bonita (y dura) forma de seguir dejando tus huellas por todos esos caminos :-)
Ya verás como dentro de no tanto podrás sacar las cosas de la parte de arriba del armario (y tendrás que pelear por hacerle hueco entre las nuevas...), siempre es bueno darse un respiro y tus rodillas te lo agradecerán.
No dejes de contarnos los nuevos senderos que exploras!

Esther

Igor dijo...

Eso espero!!
Ahora tendré que dejar el turismo de zapatilla y cambiarlo por el turismo a pedales ;-)

A dijo...

Bien chula que es la nueva bici, que lo sé yo ;-)